TRASFONDO ENCUENTROS-HAMMER 3 CONDES VAMPIRO

 Buenas, el II Encuentro-hammer tuvo un premio para el mejor trasfondo, siendo el ganador el jugador de los Condes Vampiro. Os animo a descargarlo y leerlo, porque ha dado pie, dinamizado y animado a los demás a ir escribiendo trasfondos para los encuentros, siendo trasfondos de "marco del evento", esto es, explicando el porqué de esos ejércitos en ese lugar y sus motivaciones, así como trasfondos del "porqué" de los emparejamientos de las batallas que se jugarían y sus desenlaces.


TRASFONDO CONDES VAMPIRO

Pdf adjunto con maquitación pincha aquí.



La primera partida de este IV Encuenntro-hammer, permitía emparejarte mediante retos. Una vez retados, empezamos a animarnos para crear un trasfondo que explicará esa partida.  Comparto el trasfondo del jugador de los Condes Vampiro, resultado de su duelo con el jugador kislevita. Lo narra desde la "parte kislevita"


Un rastro Inquietante.

El viento soplaba fuerte, como solía hacerlo siempre en esa parte de la gran planicie. Y aunque era
 verano, era más frío de lo habitual, pues procedía del este, de las montañas del fin del mundo.


Varios soldados, jinetes y exploradores, se afanaban en la búsqueda de supervivientes o pistas sobre lo que le había ocurrido a aquella desdichada villa. En el centro de las ruinas, un veterano y casi anciano explorador, vestido con pieles, se acerca al estandarte del boyardo de la región, bajo el cual se encuentra el cobrador de impuestos junto al capitán Alexei y su escolta.

-El boyardo no estará contento con esto...- musito Alexei mientras su mirada, fija en los restos calcinados de la casa del jefe de la aldea, se perdía en terribles pensamientos de lo que estaba por venir. Aquel era un mal día. Podía sentirlo en los huesos. Algo no andaba bien. Incluso durante la noche, sus sueños habían sido inquietos. Por los rostros cansados de sus duros hombre, incluso los ungols, sabía que no había sido el único. Algo maligno y antinatural flotaba en el aire. Escucho unos paso y vio como Ochir, uno de sus mejores exploradores, se acerco a él e hizo una reverencia.


-Como nos temíamos, mi señor, ha sido una partida de caza ogra.- Ochir no levantaba la vista del suelo. Algo inusual en él, pues, aunque respetuoso, siempre se había mostrado orgulloso.


Alexei pensó por un momento que quizá sería cosa de la edad.

-¿Cuántos?- Inquirió el recaudador de impuestos, Yuri Abapoga, que miraba al explorador por encima de la cabeza de Alexei desde su caballo. Se le veía inquieto, pese a ser un hombre resuelto, quedaba claro que en estos momentos estaba asustado y totalmente fuera de su elemento.

-Más de los que podemos manejar con nuestras fuerzas- Respondió apesadumbrado el curtido cazador.

Alexei lo miraba extrañado. Algo no iba bien con Ochir.

-Ochir, mírame a los ojos.-Las palabras de Alexei encendieron el orgullo del cazador, que recupero sus fuerzas y su valor, tomo aliento por su nariz de forma sonora, haciendo que su pecho se hinchase y sus hombros se echaran atrás.-¿Qué más has visto, Ochir?- Continuo el capitán, ahora con los ambarinos y salvajes ojos del cazador fijos en los suyos, dos fríos pozos de azul hielo.

-No hay restos mi señor, ni rastro de los habitantes- Respondió el ungol.

-Bueno... eso es “normal”- respondió uno de los guardias, con un tono nervioso, más deseoso de no querer ver la verdad que de realmente ignorarla- Los que no se hayan comido, se los habrán llevado como esclavos o provisiones.

Alexei no quitaba la vista de Ochir, que continuaba mirándolo fijamente. Y entonces Ochir habló.
Habló y dijo aquello que todos temía. Aquello que todos ellos sabían pero no querían aceptar.

-He dicho restos, no habitantes.- Pese a responder a las palabras del soldado, los ojos de Ochir no se apartaron de los del capitán. Su gesto parecía como una deuda a saldar. Las palabras del capitán le habían dado valor para hablar, ahora era deber del capitán responder a dichas palabras con igual valor.- No hay restos de ningún cadáver, ni siquiera huesos.Un dolor frío ascendió por la espina vertebral de Alexei mientras su piel se erizaba. Sin embargo sus rostro permaneció impávido, sus ojos, fijos en los del ungol. En el norte, todos los hombres respetan y siguen el valor, pero Alexei sabía que para los ungoles aquello era algo mortalmente real.


Aquellos salvajes, pese a su lealtad a los zares, seguían siendo un pueblo salvaje e indómito qu valoraba más el valor demostrado que los galones.

-Según los rastros, otra comitiva llego unas horas después. Sus huellas son extrañas y confusas. Al llegar a la aldea, los caídos se unieron a ellos y siguieron el rastro de los ogros. No se si los ogros se han percatado, pero esta comitiva va a su encuentro.

-Ciertamente, las gentes de estas tierras tenéis un gran sentido del honor y del deber. -proclamó Yuri- Pese a estar heridos, no han dudado en unir fuerzas con los perseguidores de sus atacantes.- Pero nadie respondió sus palabras. El recaudador empezo a mirar a los hombres de sus alrededor, buscado en sus rostros alguna señal de desafío, burla o motivo por el cual su comentario había sido ignorado. Pero ninguno le prestaba atención. Todos ellos tenían puesta la vista en el norte, en el cielo.


Yuri miró entonces en esa dirección y divisó una gran nube oscura, solitaria en aquel gran cielo despejado.

-Capitán, ¿qué pasa?- Espetó el recaudador.


Alexei hizo un gesto a uno de sus hombres, que se llevo el cuerno a los labios y toco llamada a filas.
Rápidamente el resto de los soldados cerraron formación alrededor del estandarte del boyardo. Los
exploradores se dividieron en dos grupos y partieron a todo galope, uno de los grupos hacia el oeste,
el otro, hacia el norte. Entonces el capitán, con la vista hacia el helado suelo, se volvió hacia el recaudador.

-Mi honorable recaudador- respondió el capitán- Ocurre que esa nube no se mueve con todo
este viento. -Alexei se giro hacia el recaudador y comenzó a caminar con la mirada en el suelo-
Ocurre que desde que la divisamos esta mañana, ha mantenido la misa dirección y baja velocidad.

-Se detuvo entonces junto al caballo de Yuri y sujeto sus riendas- Ocurre que debemos pedir ayuda
a la guarnición más cercana.- Quedo entonces en silencio, con la mirada perdida en la silla de montar del recaudador. Y entonces alzo sus fríos e invernales ojos hacía los de Yuri- Y ocurre, mi querido recaudador, que ya es más de medio día y el suelo sigue congelado. Ocurre mi querido señor, que los muertos se han alzado, y ahora caminan nuevamente por el mundo de los vivos.




Comentarios

  1. Siempre gusta un montón leer trasfondos a los que se les pone tanto cariño.

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